
Comprobamos, con un sencillo experimento, cómo afectan a nuestros dientes la Coca-cola y la leche. Utilizamos para ello huevos enteros, aprovechando que su cáscara tiene calcio al igual que los dientes. Introducimos los huevos en tarros de cristal, uno cubierto con Coca-cola y el otro cubierto de leche. Esperamos cinco días y observamos los cambios. El huevo cubierto por leche no cambia de aspecto y sin embargo el otro aparece sucio y oscurecido.
Aplicamos cepillo y pasta de dientes sobre el huevo sucio y apreciamos así los beneficios de una higiene bucal correcta.































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